¿Alguna vez te has sentado a observar el atardecer desde la parte trasera de una camioneta con redilas?
Estás viajando un 29 de diciembre a las 6:20 de la tarde en la parte trasera de una camioneta con redilas que ayuda a repartir las toneladas de harina de maíz, esas que necesitan para crear las más suculentas tortillas de todo Juchitán, te encuentras con la mirada perdida, abochornada por el inmenso calor que hace, y de repende se te ocurre voltear a tu derecha.
Descubres con asombro la belleza que te regala el atardecer istmeño, recuerdas entonces, con nostalgia que la vida es un instante, un soplo, un suspiro...
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