Hoy al tratar de visitarte vi a lo lejos a un señor, me dio un vuelco el corazón, por un momento pensé que aún estabas aquí...
Eran las 12 de un caluroso día de mayo, como siempre pensaba ir a verte, saludarte y charlar un poco contigo, en el autobús me senté junto a la ventanilla porque, ¿sabes? Odio el pasillo, cuando la gente sube te empuja, te lastima y todavía tienes que aguantar el bochorno.
Asomándose a la ventana y viendo la gente pasar siento que es menos aburrido todo, entonces lo vi, caminaba de una forma peculiar, llevaba una gorra puesta, (azul marino no lo olvidaré) una camisa, pantalón de vestir, tenis Panam, reloj en la mano derecha....
Me sobresalté, por un segundo fui la persona más feliz y triste del mundo, por un pequeño momento pensé que estabas aquí, pensé que el tiempo no había pasado, en un arrebato de locura quise bajarme del autobús, pero al ver su rostro confirmé que no eras tú, sentí unas ganas enormes de llorar...
Te extraño mucho, se que no eras el mejor demostrando sentimientos, pero sé, en lo más profundo de mi corazón el enorme amor que nos tenías. Jamás olvidaré el momento en el que me dijeron que ya no estabas aquí, yo estaba en la escuela, tenía 18 años, un día normal con mis amigos, eh de admitir incluso que no quería ir a casa, que le mentí a mamá para quedarme más tiempo en la escuela y echar relajo.... Pero cuando me dijo muy suavemente que habías muerto todo se nubló, solo atiné decir: -Voy para allá-. Mis amigos vieron el cambio de expresión, me preguntaron que había pasado y cuando les dije me abrazaron muy fuerte, no pude llorar, no salían las lágrimas, no lo creí.
Cuando llegue a casa de la abuela y vi tu cuerpo no lo soporté, ahí me di cuenta que ya no estarías más..
¡Dios! No sabes cuánto dolor sentí en ese momento, tenía ganas de correr y gritar hasta desmayarme, tenía ganas de no sentir, de no saber...
Ahora sólo me quedan dulces recuerdos de infancia contigo, con mamá Conchita, pero así como son dulces son dolorosos, porque no pude decirte a tiempo cuánto te amo.
Si alguna vez me preguntan si me arrepiento de algo en mi vida, les puedo decir que si, que me he arrepentido una y otra vez de no decir a tiempo:
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