Había una vez, una niña que pensaba que el río (que estaba junto a la carretera que iba para el istmo), la llevaría hasta Juchitán si se animaba a remar en un barco a través de él.
Hoy al tratar de visitarte vi a lo lejos a un señor, me dio un vuelco el corazón, por un momento pensé que aún estabas aquí... Eran las 12 de un caluroso día de mayo, como siempre pensaba ir a verte, saludarte y charlar un poco contigo, en el autobús me senté junto a la ventanilla porque, ¿sabes? Odio el pasillo, cuando la gente sube te empuja, te lastima y todavía tienes que aguantar el bochorno. Asomándose a la ventana y viendo la gente pasar siento que es menos aburrido todo, entonces lo vi, caminaba de una forma peculiar, llevaba una gorra puesta, (azul marino no lo olvidaré) una camisa, pantalón de vestir, tenis Panam, reloj en la mano derecha.... Me sobresalté, por un segundo fui la persona más feliz y triste del mundo, por un pequeño momento pensé que estabas aquí, pensé que el tiempo no había pasado, en un arrebato de locura quise bajarme del autobús, pero al ver su rostro confirmé que no eras tú, sentí unas ganas enormes de llorar... Te extraño mucho, se que no eras el me...
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