¿Alguna vez te has sentado a observar el atardecer desde la parte trasera de una camioneta con redilas? Estás viajando un 29 de diciembre a las 6:20 de la tarde en la parte trasera de una camioneta con redilas que ayuda a repartir las toneladas de harina de maíz, esas que necesitan para crear las más suculentas tortillas de todo Juchitán, te encuentras con la mirada perdida, abochornada por el inmenso calor que hace, y de repende se te ocurre voltear a tu derecha. Descubres con asombro la belleza que te regala el atardecer istmeño, recuerdas entonces, con nostalgia que la vida es un instante, un soplo, un suspiro...
Anoche lloré...No sabía que estaba tan frágil y lo mucho que me afectarías Anoche lloré..No sabía que me dolías tanto y tan profundo Anoche lloré... Porque sentía que poco a poco me sacabas de tu vida. Anoche lloré... Fue uno de los llantos más amargos de mi vida Anoche lloré... Porque temía que escaparas de mis brazos a los que siempre corrías Anoche lloré.... Porque me di cuenta que poco a poco te perdía Anoche lloré... El sentimiento de soledad no se iba con las horas Anoche lloré... Me di cuenta que tú no volverías Anoche lloré... Y descubrí que a pesar de mis lágrimas para ti, yo siempre contigo estaré