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Sierra sur...

En mis primeros años como docente tuve la fortuna de conocer la sierra sur del hermoso estado de Oaxaca, si ya sé que muchos difieren de mis palabras, pero creo firmemente que los que lo hacen es porque jamás han estado en él; sin embargo he tenido la dicha de nacer en esta tierra bendita de tradición y cultura, de amor e íntegra conexión con la madre tierra y los Dioses de la que mucha gente habla.
Pues bien, al salir de la normal de educación preescolar esperé lo suficiente para ser asignada de manera definitiva en la zona escolar de Miahuatlán de Porfirio Díaz.
Un cúmulo de emociones se agolparon en mi corazón: ansia, alegría, miedo , pero sobretodo nervios....
Mi familia no muy contenta por la decisión tuvo que apoyar el hecho de irme a ese lugar del que hablaban en las noticias y que tanto terror inspira.-Ni modo hija, no hay de otra-dijo mi madre con el temor asomando por los hermosos ojos zapotecas de color marrón.
Al día siguiente tomé la urban a la 6:30 de la mañana esperando llegar a la supervisión y tener un buen lugar. Poco a poco fueron llegando mis compañeras de escuela y mi primer pensamiento fue ese del que ahora me siento un poco avergonzada. -!No puede ser¡ También tengo que soportarlas aquí.-(Hubieras visto la cara de asco que puse)-Demonios, de todas me toco con las peores-
La supervisión se encontraba en ese entonces en el edificio que ahora es el DIF municipal. Tuve que esperar mucho tiempo para que llegara la supervisora, jamás la olvidaré, una persona que inspira calidez, pero al mismo tiempo un poco de miedo, ella era pequeña como yo pero algo grande de edad, me saludó y pidió que esperara a que llegaran las demás, me enojé porque yo no quería esperar más, quería que me asignaran. Te seré sincera, no quería irme lejos, a lo pueblos escondidos de la sierra a "sufrir" (como dicen muchos) de las carencias de los pueblos olvidados a la suerte de la gente y a veces también de Dios, sin embargo esperé, mucho tiempo más del que hubiese querido, y cuando llegó el momento que esperaba me puse mal, a la defensiva..
-Los vamos a ubicar por promedios- dijo al fin la maestra - ¡No es justo! yo llegué primero- pensé, en fin no podía hacer más nada.
-Te toca ir a Xanica- comentó
- ¿ y eso dónde es?-
-El lugar más alejado de la zona escolar, es que no podemos dejar a Xanica sin maestra- dijo . Bien, pues si me lo preguntas ahora, diría que es un lugar muy cerquita del cielo, pero en ese entonces, inexperta como era solo atiné a decir dentro de mi ¡Diablos!. Me dieron el número de la maestra que me iba a entregar el jardín y después de investigar un poco descubrí con el temor de una joven de 23 años que San Antonio Ozolotepec era un lugar alejado, metido en la sierra, sin señal telefónica, sin internet, además que el transporte sólo estaba disponible 1 día a la semana. Me tuve que ir al día siguiente a conocer el lugar en el que viviría y lo que sería de mí.
Esa noche llegué a casa, le conté a mi mamá y le rogué con toda el alma que se apiadara de mí y me acompañara, (sé que suena patético que a esa edad la maestra llegara acompañada de su madre al trabajo, pero puedo jurar que tenía terror de lo que fuera a pasar en el camino) mi señora madre, con todo el amor que me pudo reflejar solo me respondió: -Está bien, Vamos- y obviamente más experta que yo empacó las cosas que creyó necesarias: velas, cerillos, una pequeña parrilla eléctrica, un cobertor, 2 latas de comida, un poco de sopa, sal, unos tomates, una pequeña cacerola blanca, 2 platos, 2 vasos y cucharas. - Empaca un suéter_ me dijo -nunca sabes cuando lo puedes necesitar-.
Al día siguiente temprano tomamos la urban marchando al destino que me esperaba, la aventura que me marcaría de por vida.......

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